Porque nacieron mujeres, casi nunca consta su nombre en contrato alguno, ni en listas de esforzados trabajadores, ni ha quedado constancia escrita de dolores de espalda, horas sin dormir y sufrimientos varios. Porque nacieron mujeres y su ámbito oficial estaba de puertas adentro, se hubiera podido considerar, como así se hizo durante muchos años, que su vida era más apacible que la de sus compañeros varones. Por eso, decían, duran más años las mujeres, y hay menos viudos que viudas, menos hombres beatos que mujeres a las que la soledad las obligase a agarrarse de un crucifijo ardiendo.






















