Así lo contaron: Asturias, la Gales de España (1937)

Hay veces, y sobre todo en tiempos de guerra, en los que la labor del periodista se transforma, casi, en la de poeta. Conocemos muy bien esa faceta por parte de los periódicos españoles que, entre el 36 y el 39, trufaban las crónicas de victorias o derrotas de misticismo y heroicidad hacia uno u otro lado, en función del pie del que cojeara cada periodista -o del bando que gobernase en la región en aquel momento-. Más desconocida es la imagen que se daba no ya de España, sino concretamente de Asturias, en otros países. Hoy recuperamos un artículo estadounidense, publicado originalmente en los últimos días de resistencia del Frente Norte, en el que se habla de la región como la Gales de España. ¿Las razones? Varias: lo accidentado de su terreno, lo remoto de sus pueblos, su condición de corazón minero del país… y lo valeroso de sus hombres de hierro.

01Porque sí. En Asturias la guerra había terminado pero, como quiera que las comunicaciones viajaban lentas en aquellos años, los periódicos anglosajones decidieron hablar del heroísmo asturiano, precisamente, en la semana en la que todo se acabó. Y de hace emocionante leer aquel discurso que, aunque plagado de lo que hoy ya son tópicos sobre esta, nuestra bella tierra del norte, habla de incansables guerreros de acero, herederos de aquellos que sí habían conseguido, muchos siglos atrás, vencer al invasor. Quizás, precisamente, porque esta vez aquellos luchadores sí perdieron la guerra.

El artículo, publicado originalmente en forma de boletín por la sede de National Geographic en Washington D.C., fue recuperado por diversos periódicos locales: por ejemplo, el 20 de octubre del 37 -el Frente Norte cayó el 21- por el inglés Cumberland Evening Times y el 25 por The Daily Courier de Connellsville (Pennsylvania) e, incluso, fue publicado, aunque ligeramente modificado, cuatro años después, el 3 de octubre de 1941, por The Kokomo Tribune (Indiana) y otros, aunque esta vez precedido de una entradilla relacionada con la reconstrucción de la posguerra y firmado con el que probablemente fuera el nombre de su autor original, Frederic J. Haskin.  Perdónenme la, con toda probabilidad, deficiente traducción del inglés, pero vamos con él.

El texto publicado en 1937 va en color gris, en azul, las partes que aparecen incorporadas en 1941.

ASTURIAS, LA GALES DE ESPAÑA
Hombres de hierro

Asturias, la espina en el costado del general Franco, es la tierra de los hombres de acero de España.  Su hogar está en las montañas, su trabajo en las minas. Como los galeses, su naturaleza refleja lo accidentado de las peñas y profundos valles de su tierra natal.

Probablemente no muchos seguidores de los programas de conocimiento general de la radio podrían sacar una nota elevada a la hora de hablar sobre esta zona poco conocida de España, en tanto en cuanto es un lugar que ha sido dado por sentado durante muchos años, y gran parte de su historia no ha sido jamás registrada. Su nombre oficial fue, una vez, Asturias, una fuerte unidad política. Fue abolida en 1833*, y la provincia de Oviedo tomó las riendas del gobierno de la región. El cambio suscitó polémicas políticas, pero a pesar de ello la región continúa siendo uno de los más importantes centros industriales y mineros de España.

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Titular de The News Herald (Franklyn, Pennsylvania), 18.9.1937

Persiste la tradición asturiana de los guerreros montañeses que hicieron miserables las vidas de las legiones romanas y que rechazaron la oleada oscura de los moros a su paso por el norte de España. La provincia de Oviedo, actual centro de poder de la histórica Asturias, es más pequeña que el estado de Connecticut*(2), y, sin embargo, proclama haber salvado a la civilización cristiana de España. Desde una cueva en el pueblo de Covadonga, el comandante cristiano Pelayo reclutó, durante siete años, guerreros de las montañas cercanas. En el año 718 estos soldados de las tierras altas se enfrentaron al ejército moro y los conminaron a retraerse hacia el sur durante ocho siglos, tras los cuales volverían a África.

De muchas formas Asturias, o la provincia de Oviedo, se parece a Gales. Ambas están gobernadas con montañas intrincadas de venas negras de carbón, cobre y plomo. Ambas son demasiado accidentadas como para permitir la fácil exportación de su riqueza mineral. Ambas  contienen cañadas salvajes donde trajes y costumbres obsoletas sobreviven. En Las Brañas (sic), por ejemplo, moran pastores de la montaña que no se casan con forasteros, ni se reúnen jamás con los clanes vecinos. Ambos, Asturias y Gales, inspiraron el título de los primogénitos de sus reyes: el Príncipe de Gales español es el Príncipe de Asturias. El título real español puede haber estado inspirado directamente por en galés, dado que fue creado en 1388, por sugerencia del suegro de un príncipe español. *(3)

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The Bakersfield Californian. Titular del 21 de agosto de 1937.
The Post Crescent (Appleton, Wisconsin) hablando, el 30.9.1937, de la batalla de Tarna

Las montañas cántabricas, que forman un muro por la gran parte de la costa norte española, atrincheran Asturias con una única puerta de salida, el puerto de Pajares. Aquí, una vieja ruta sigue hacia el norte, al mar, uniendo Madrid con el puerto más norteño, el de Gijón. Lo abrupto del terreno hizo esta ruta tan cara que Carlos V la describió como pavimentada en plata. Una única carretera cruza hacia Asturias, convirtiendo los torrentes montañosos locales en un desafiante acceso. Los bosques asturianos cobijan jabalíes salvajes y osos, y las cabras monteses aparecen en picos inaccesibles. Los animales domésticos también tienen fuerza y velocidad, especialmente la famosa raza de caballos asturianos. Los prados de las montañas, frescos por la lluvia proveniente del Atlántico, ofrecen un rico pasto verde. El verde de Asturias aparece salpicado, ahora, con el bermejo de los manzanales, tan abundantes que la sidra, aquí, es más popular que el vino.

DefensaDeOviedo1937ConstantinoSuarezLa ciudad principal de la provincia es Oviedo, la capital, una ciudad limpia, dedicada al comercio y las manufacturas. Su universidad fue fundada en tiempos de Shakespeare. Su catedral cubre una áspera cripta semicircular donde los cristianos asturianos planificaron esconder sus tesoros religiosos en caso de que sus vidas no fueran defensa suficiente contra los moros.

Al sureste de la ciudad, las montañas traen los bolsillos llenos de carbón, notablemente alrededor de las ciudades mineras de Langreo, Mieres y Siero. El hierro es el fiel compañero del carbón. De hecho, lo más fértil de Asturias son sus cimientos pétreos, el mejor campo de carbón de España. El oro, por el cual los romanos irrumpieron en las tierras altas asturianas, ya no se encuentra; pero el plomo, el zinc, el mercurio, el antimonio y algo de cobre atraen a los modernos mineros y prospectores. En los flancos montañosos se abastecen de mármol, cobalto, cristal de roca y lapislázuli; en Arnao, una vena de carbón emerge de bajo el mar.

Asturias tiene cierta vinculación histórica con los Estados Unidos por la pequeña ciudad manufacturera de Avilés, cuna del conquistador Pedro Menéndez, cuyo nombre protagoniza uno de los primeros capítulos de la historia de Florida.

La ciudad principal de la costa es Gijón, cuyo nombre procede de la Gigia Romana y se pronuncia, o más bien se brama, “Hechone” -?- . El emperador Carlos V desarrolló el puerto, puesto rápidamente al melancólico servicio de recibir lo que la Marina Británica dejó de la famosa Armada Española. Gijón es centro de la reparación de barcos, principalmente porque es el mejor puerto en esa área de costa rocosa. Se fabrica cristal, incluyendo botellas para la bebida regional, la sidra, y la industria del hierro compite con la pesca como principal ocupación local.

Los artículos originales:

Cumberland Evening Times 1937 10 20  The Daily Courier (Connellsville, Pennsylvania) 1937 10 25  The Kokomo Tribune 1941 10 03 - The Escanaba Daily Press 1941 10 28

* Este párrafo hace referencia a la división territorial española del año 1833, mediante la cual el estado español se divide en 49 provincias, pasando el Principado de Asturias a formar parte de la provincia de Oviedo (sólo en 1983 el nombre oficial pasará a ser el de provincia de Asturias)

*(2) Connecticut, una de los estados más pequeños de Estados Unidos, triplica, sobradamente, la población de Asturias.

*(3) Se refiere a Juan de Gante que, aunque nacido en esa ciudad, fue hijo de Eduardo III de Inglaterra, y que casó a su hija, Catalina de Lancaster, con Enrique III de Castilla.

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