El Stradivarius de La Providencia (1972)

Apareció entre mondos de patata, papeles viejos, muebles inservibles y botellas de plástico, a principios de octubre de 1972, salvado, por gracia divina, del fuego. En el vertedero de la Providencia, Marcial Martínez y Ángel Rielo acababan de meter una buena pasada de fuego a la basura, para quemar los restos combustibles amontonados en el sumidero, cuando, oculto bajo la manguera usada para apagar el incendio controlado, lo descubrieron. Un violín viejo, lleno de marcas de uso, aguantaba imperturbable en lo que había venido a ser su último destino después de muchos años de andadura.

Como quiera que los operarios consideraron que era una pena quemar el instrumento, se lo entregaron al capataz. Manuel Crespo, con más calma, examinó el misterioso violín y levantó la liebre: en el interior, en una etiqueta borrosa se leía…

Antonnius Stradivarius Cremonensis faciebat Anno 1721

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El “Stradivarius” de la Providencia

¡Un violín Stradivarius tirado, como un mueble viejo, en un vertedero de basuras! La noticia saltó a los periódicos el 20 de octubre de 1721, no sin escepticismo. Los encargados del basurero lo entregaron en el Ayuntamiento y con ello comenzaron los rumores: si realmente habría sido un Stradivarius auténtico, tirado por error o por desidia, o si era una imitación que hubiera descubierto su legítimo dueño que, enfadadísimo, lo habría tirado a un contenedor.

El hallazgo de un violín en el vertedero de La Providencia -aseguraba el periódico VOLUNTAD el 21 de octubre de 1972- ha originado, como podía esperarse, cierto estupor, pero sin que esto evite, en la mayoría de los comentarios, una pizca de escepticismo e incredulidad (…) No cabe en cabeza de vecino el que una pieza tan rara y costosa pueda aparecer entre montones de basuras domiciliarias. Un caso similar había ocurrido en Zaragoza, cuatro años atrás, y las autoridades gijonesas no estaban dispuestas a levantar la voz antes de comprobar con detalle si, efectivamente, el violín de la Providencia era un original del genio de Cremona.

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El titular del hallazgo, en el VOLUNTAD

La cosa no resultó. El instrumento fue mandado a una comisión de expertos en Madrid que acabó por determinar que era una falsificación.  Ni el violín que apareció entre la basura era Stradivarius ni tiene un valor especialconfirmó el VOLUNTAD el 10 de noviembre. El maestro Bernal, jefe músico del Estado Mayor Central, Pedro León, maestro de la Orquesta Nacional,  Solar, constructor de violines y conservador de Stradivarius, elaboraron tres informes por separados en los cuales afirmaban que el violín de la Providencia era una imitación francesa, construida hace unos ochenta años. Por otra parte, también han  informado que el violín, pieza sin valor especial, está en bastante mal estado de conservación, razón por la cual, seguramente, fue tirado a la basura en Gijón. ¡Todo nuestro gozo en un pozo!

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